viernes, 23 de enero de 2009

Al final

De mi familia me quedo con las sonrisas, los apoyos, las comidas, las mascotas (perros, peces, pollos y tortugas), los momentos de inocencia e ingenuidad y aquellos de separación e independencia, las caricias, los besos, los abrazos, Serrat y Evanescence.

De mis amigos me quedo con las pláticas, las ganas de cambiar al mundo, los rides en CU, los viajes en el metro, la forma irónica de ver la realidad y la conciencia de construir una, los libros compartidos, la contemplación echados en el pasto y en la arena.

De mi país me quedo con la comida, la bebida, la historia, el calor, el sol, las casas, la pobreza y la riqueza, la fortaleza y calidez de la gente, las limitaciones que evocan a la creatividad, la danza, el teatro, los murales y los amores.

Del mundo me quedo con las diferencias que enriquecen, los olores, los sonidos, las texturas, los colores, las despedidas, los encuentros y reencuentros, el apoyo mutuo, la multitud de sentidos, de creencias y de vaivenes.

Con eso me quedo y con nada más.


© 2009 Alma Ramírez Iñiguez

1 comentario:

Anónimo dijo...

Interezante, solo escribiste la verdad de los que aqui estamos, Saludos, Hugo estu de la UPC. Mexicano (awi wi)