En tus besos, en tu piel, en tus caricias y tus abrazos, en el suelo que pisamos cuando estamos juntos y separados, en la comida que compartimos, en el agua en la que nos bañamos y en los juegos en los que nos regocijamos como cuando éramos pequeños.
Pero esto en algún momento se transformó, o tal vez no fue uno solo sino muchos los momentos los que hicieron que además de amarte en lo tangible también te amara a través de las palabras que me consolaron, de las pláticas que parecen cortas y que no lo son, de tu sensibilidad, de tu corazón, de las miradas que me dicen que también me amas, de las utopías que hacemos juntos y por las que luchamos en lo individual, de toda tu presencia y de todas tus ausencias.
Y es en estas últimas en donde te invento, en donde gozo al pensarte en medio de mis proyectos, de mis escritos y de mi cotidianidad, en medio de mi soledad en la que además de estar conmigo estoy contigo. Es entonces donde te encuentro en la felicidad que alimentas y que compartimos en la distancia, esa que se convierte en cercanía y en la que estás aquí aunque estés allá.
Son muchos los ámbitos en los que te quiero y muchos más en los que te voy amar.
© 2009 Alma Ramírez Iñiguez

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