lunes, 26 de noviembre de 2012

Elucubraciones nocturnas


¿Y si te rozo los labios con mi pezón de miel y azúcar moscabada?

No vayas a decir que sólo tiro de ti en mi impaciencia de tenerte.

¿Y si miro el corazón que descubriste en mi hombro y lo toco con mis dedos finos?

Tal vez así puedas sentir la partecita que dejas en mi piel extendida

con la luna abierta,

mi zeta expuesta,

el pelo enredado

y tus ganas de mí.

Y si no escucho tus confusiones,

ni las causas de tus corazones a la deriva,

ni intento comprarte elogios externos,

ni darte consuelos lanzados sin tiento.

Si mejor solo te toca mi lengua, te miro y te dejo dormido.

Y después de un rato comparto contigo la cura de vida,

que sale entera desde mis entrañas y sube corriendo sobre tu cama,

te agarra fuerte y me corresponde con tu mirada.

Y si mejor te dejo solo en tu valle, con tus sueños de amor institucional,

no vaya a ser que un día de estos, de tanto amarme

me quieras tener,

ocuparme y dejarme en soledad.


© 2012 Alma Ramírez Iñiguez