¿Y si te rozo los labios con mi pezón de miel y azúcar
moscabada?
No vayas a decir que sólo tiro de ti en mi impaciencia
de tenerte.
¿Y si miro el corazón que descubriste en mi hombro y
lo toco con mis dedos finos?
Tal vez así puedas sentir la partecita que dejas en
mi piel extendida
con la luna abierta,
mi zeta expuesta,
el pelo enredado
y tus ganas de mí.
Y si no escucho tus confusiones,
ni las causas de tus corazones a la deriva,
ni intento comprarte elogios externos,
ni darte consuelos lanzados sin tiento.
Si mejor solo te toca mi lengua, te miro y te dejo
dormido.
Y después de un rato comparto contigo la cura de
vida,
que sale entera desde mis entrañas y sube corriendo sobre
tu cama,
te agarra fuerte y me corresponde con tu mirada.
te agarra fuerte y me corresponde con tu mirada.
Y si mejor te dejo solo en tu valle, con tus sueños
de amor institucional,
no vaya a ser que un día de estos, de tanto amarme
me quieras tener,
ocuparme y dejarme en soledad.
© 2012 Alma Ramírez Iñiguez
